10 enero, 2010

A mayúscula

Cierto es que he estado de vocaciones. Y cierto es que durante este tiempo no he podido dejar de respirar, de vivir, de sentir... De nuevo: ¿qué no podemos dejar de hacer? Quien me conoce, diría que no puedo dejar de 'hacer cosillas'. Pero creo que durante este tiempo lo más que he hecho ha sido aprender. Quizás cosas insignificantes, o tardías, pero igual que mucho de lo que me vino tarde, me vino bien.

Me he descubierto, paseando por mí mismo. He aprendido de gente de cerca, y de gente de lejos. De quien quiere estar y no puede y de quien no quiere y más me enseña. He aprendido algunas lecciones del buen viviente y algunas verdades del bien viviente... Y cómo no, el doble de dudas y preguntas, que no hacen más que sugerirme caminos y andanzas.

Me fascina estarle agradecido a quien, con su no querer [...], me enseñó TANTO, y lo estoy y así seguirá siendo. Me fascina conocer a un puñadito de personas auténticas.

Y me fascina encontrar a quien tan claro deja lo que es mi pensar, y mi sentir.



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1 jarabes:

Mar dijo...

:) Cuantas veces me habré perdido/encontrado yo en esos libros/vídeos de Carl. Grande.